Alberto Pascual Corpas

SSE · Más de 11 años construyendo software escalable

← Volver
Hero image for Maslow y los niveles de consciencia: cuando la base falla

Una reflexión sobre estabilidad, rendimiento y lo que aprendí conectando la pirámide de Maslow con el mapa de consciencia de Hawkins

· 10 min

Maslow y los niveles de consciencia: cuando la base falla

Índice

  1. La Pirámide de Maslow
  2. Mapa de Consciencia (David R. Hawkins)
  3. Maslow & Hawkins: la conexión
  4. Diferencias importantes
  5. Una forma práctica de usarlos juntos
  6. Reflexión

Llevo tiempo reflexionando sobre la importancia de cierto grado de estabilidad en el trabajo. Es una condición previa: no solo nos permite producir más, sino sostener algo parecido a la realización personal… aunque sea por un tiempo.

Esta reflexión apareció sin previo aviso. Es curioso cómo funcionan nuestros procesos mentales: ciertas ideas no se “deciden”, irrumpen. Como si alguien entrara en una habitación oscura con una antorcha y, al iluminar, no siempre trajera buenas noticias. En ese momento de mi carrera, la antorcha señaló algo incómodo: había entrado en una posición en la que, desde el principio, no terminaba de encajar.

Fui transparente desde el primer día, pero aun así empecé a percibir una fricción sutil y constante: conversaciones que no fluían, expectativas difusas, una incomodidad que se colaba en lo cotidiano. Con el paso de las semanas se hizo más evidente: no era un entorno propicio para crecer, ni como profesional ni como persona. Ese punto fue la antesala de algo más intenso.

Y cuando digo “intenso” lo digo en serio —quizá entre en más detalle en otro momento—, porque fue duro, difícil y, a la vez, tremendamente instructivo. En poco tiempo no crecí: caí. No fue un relato heroico ni una épica de superación: fue una reducción del sistema al mínimo operativo.

Entré de lleno en un proceso de hormesis: uno de esos episodios que te exponen lo suficiente como para obligarte a adaptarte. Lo curioso es que mi reacción no fue épica ni especialmente “heroica”; fue casi de meme, automática, como si mi mente hubiese activado un protocolo básico de supervivencia. Y precisamente por eso fue tan interesante: porque me permitió observarme con más nitidez, entender mis mecanismos, mis límites y mis patrones bajo presión.

Y ahí fue cuando entendí algo clave: el rendimiento no falla por falta de voluntad; falla cuando el entorno te empuja a vivir en modo supervivencia.

Para entrar en más detalle, traigo dos marcos que me han servido para ordenar esta intuición: la pirámide de Maslow y el mapa de consciencia de David R. Hawkins.

1. La Pirámide de Maslow

Fuente: Wikipedia

La Pirámide de Maslow (o jerarquía de necesidades humanas) es una teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow (1943). Plantea que nuestras motivaciones se organizan en niveles: solemos cubrir primero las necesidades más básicas y, a medida que están razonablemente satisfechas, emergen necesidades “más altas”.

Pirámide de Maslow: jerarquía de necesidades humanas desde fisiológicas hasta autorrealización

Pirámide de necesidades de Maslow

Los 5 niveles clásicos

  1. Fisiológicas: supervivencia y homeostasis (respirar, comer, beber, dormir, etc.).
  2. Seguridad: sentirse protegido (salud, recursos, vivienda, estabilidad).
  3. Sociales / afiliación: pertenencia y vínculos (amistad, pareja, familia, aceptación).
  4. Estima / reconocimiento: autoestima y reconocimiento externo (competencia, logros, reputación, estatus).
  5. Autorrealización: desarrollo del potencial y sentido vital (Maslow también la llama motivación de crecimiento o “necesidad de ser”).

Maslow distingue entre necesidades de déficit (las cuatro primeras; cuando faltan “tiran” mucho de la conducta) y la autorrealización como necesidad de crecimiento.

Metanecesidades y metapatologías

En la parte alta, Maslow habla de metanecesidades (valores como verdad, belleza, justicia, etc.) y sugiere que, si se frustran, pueden aparecer metapatologías (p. ej., cinismo, depresión, alienación).

Ideas clave y críticas

  • Una idea central del modelo es que las necesidades no satisfechas influyen más en la conducta; las satisfechas pierden fuerza motivadora.
  • También hay críticas: revisiones de investigación han encontrado poca evidencia de una jerarquía rígida universal, y se mencionan modelos alternativos (p. ej., Max-Neef).

2. Mapa de Consciencia (David R. Hawkins)

El Mapa de la Consciencia de David R. Hawkins (popularizado en Power vs. Force) intenta ordenar estados humanos —emociones, actitudes y “visión de la vida”— en una escala logarítmica de 1 a 1000. La premisa es que cada estado “calibra” a un nivel, y que cruzar ciertos umbrales implica un cambio notable en el modo de percibir e interpretar la realidad.

Mapa de consciencia de David R. Hawkins: escala de niveles desde vergüenza hasta iluminación

Niveles de consciencia según Hawkins

Umbrales clave que propone Hawkins

  • 200 (Coraje): “punto de giro” entre estados reactivos/defensivos y otros más constructivos (“force” vs “power”).
  • 500 (Amor): apertura emocional marcada; cambio de paradigma hacia compasión y conexión.
  • 600+ (Paz) / 700+ (Iluminación): niveles vinculados a experiencias místicas o de realización espiritual.

Ideas clave del modelo

  • El mapa describe un estado predominante, no una emoción puntual: puedes sentir miedo o tristeza momentáneamente sin que eso “redefina” tu nivel estable.
  • Hawkins sostiene que la escala es logarítmica: cambios pequeños en número representarían saltos grandes en “potencia” dentro de su marco.
  • Propone no leerlo como “mejor/peor”, sino como gradientes de consciencia (paradigmas), para evitar juicio y fomentar compasión.

Cómo se “mide” y críticas habituales

Hawkins afirma que estas calibraciones se obtienen mediante muscle testing / applied kinesiology. Esa técnica es controvertida: hay estudios doble ciego y trabajos sobre fiabilidad que cuestionan su validez/consistencia para decisiones diagnósticas o inferencias robustas.

3. Maslow & Hawkins: la conexión

Descubrir los niveles de consciencia de Hawkins ha acelerado la escritura de este post. Quiero compartir una epifanía —o, más bien, una conexión— entre dos marcos que, aunque nacen de lugares distintos, encajan sorprendentemente bien cuando los miras como una sola herramienta.

Dicho simple: Maslow propone una teoría de motivación basada en necesidades (qué te falta o qué intentas cubrir). Hawkins propone un mapa de estado emocional e interpretación (cómo te sientes y qué historia te cuenta la mente sobre lo que pasa).

Vistos así, Maslow explica el motor (la necesidad) y Hawkins describe el filtro (el estado). Y cuando combinas motor + filtro, aparece un modelo muy útil para entender por qué, en ciertos contextos —presión, incertidumbre, conflicto, falta de reconocimiento— no solo cambian nuestras prioridades, sino también nuestra percepción, nuestras decisiones y nuestro comportamiento.

Cuando una necesidad básica no está cubierta, es muy común caer en estados tipo miedo, deseo, ira o apatía (zona “survival” en Hawkins). Cuando las necesidades están razonablemente cubiertas y hay seguridad, vínculo y sentido, suele emerger coraje, neutralidad, aceptación, razón, amor…

Fisiología (Maslow) vs Shame / Fear / Desire (Hawkins)

Si falta sueño, comida, salud, energía… el cuerpo manda y la mente tiende a:

  • ansiedad, desesperanza, craving, irritabilidad
  • visión de la vida “amenazante”, “de supervivencia”

Seguridad vs Fear / Anger / Pride

Cuando hay inseguridad (dinero, estabilidad, salud, entorno):

  • Fear: hiperalerta, anticipación
  • Anger: lucha por control
  • Pride: “yo puedo solo / me defiendo” (a veces como armadura)

Afiliación (amor/pertenencia) vs Courage / Neutrality / Willingness

Con una base más estable, el sistema se abre:

  • Courage: pasar de “me pasa” a “hago algo”
  • Neutrality: menos drama, más flexibilidad
  • Willingness: cooperación, ganas de contribuir

Estima vs Pride y Acceptance/Reason

Aquí hay un matiz clave:

  • Pride se parece a “estima”, pero es frágil y defensiva.
  • Acceptance y Reason se parecen más a una estima sólida: competencia, criterio, autocontrol, responsabilidad.

Autorrealización vs Reason / Love / Joy

Autorrealización (Maslow) suele sentirse como:

  • claridad, significado, flow (Reason)
  • conexión y cuidado (Love)
  • serenidad/alegría (Joy)

4. Diferencias importantes

Para no mezclarlas mal:

  • Maslow es un modelo psicológico (con críticas, sí, pero útil).
  • Hawkins propone una escala “calibrada” y afirmaciones fuertes (kinesiología, etc.) que no están aceptadas científicamente. Aun así, como metáfora de estados, puede servir para reflexión.

5. Una forma práctica de usarlos juntos

Piensa en dos preguntas:

  • Maslow: “¿Qué necesidad está sin cubrir ahora mismo?”
  • Hawkins: “¿Qué estado emocional domina y qué historia me cuenta del mundo?”

Ejemplo: si estás en Fear, muchas veces el siguiente paso no es “pensar positivo”, sino subir base: sueño, orden financiero mínimo, rutina, apoyo social, claridad de prioridades. Si estás en Anger, suele haber una necesidad de control/seguridad/justicia no resuelta. Si estás en Pride, a veces toca humildad + apertura para saltar a Courage.

6. Reflexión

Primera reflexión

Este modelo sirve para estimar en qué nivel está una persona respecto a su trabajo. Es una mirada algo utilitarista —lo sé—, pero la intuición inicial me nació exactamente por ahí: quería un marco simple para interpretar comportamientos, motivaciones y bloqueos dentro del entorno profesional.

Si identificas el punto en el que está alguien en su carrera (Maslow: necesidad dominante) y el estado desde el que interpreta la realidad (Hawkins: filtro emocional), puedes inferir cuál es su progresión más probable: qué “siguiente paso” tiene sentido, cuál es el siguiente nivel superior que puede consolidar, o incluso qué riesgo hay de retroceder si cambian las condiciones (estrés, inseguridad, falta de reconocimiento, conflicto).

Eso te da una visión más clara del proceso que debe seguir:

  • qué necesita estabilizar primero,
  • qué palancas le desbloquean,
  • y qué tipo de retos o responsabilidades son realistas sin romperlo.

A nivel personal, también es útil: puedes ver con bastante claridad dónde estás y qué movimiento concreto te acerca al siguiente nivel, en lugar de confiar solo en fuerza de voluntad o en motivación puntual.

Y por último, el marco sugiere algo interesante en liderazgo y gestión: te ofrece una forma práctica de incentivar sin forzar, alineando incentivos y estímulos con “el siguiente nivel” natural. No motivas igual a alguien que opera desde seguridad e incertidumbre que a alguien que ya está en estima, autonomía o sentido. En otras palabras: el incentivo no solo es “más”, sino “lo correcto para el momento”.

Segunda reflexión

La segunda reflexión nace de algo que viví en primera persona. Como casi todo en la vida, aquí intervienen muchas variables, pero hay una idea que se me quedó grabada: puedes estar en un punto “alto” de la pirámide y, por un evento externo o interno, volver de golpe a la base. Y esa vuelta se puede leer de dos formas muy distintas: como pérdida o como oportunidad.

Por ejemplo, imagina que llevas meses en una etapa de alto rendimiento (autonomía, reconocimiento, propósito) y de repente te reasignan a un proyecto sin visibilidad o te cambian el manager.

  • Perspectiva de pérdida: lo interpretas como “me están degradando”, “he perdido estatus”, “ya no valgo”, y el foco se va a protegerte o a recuperar control.
  • Perspectiva de oportunidad: lo interpretas como “esto me obliga a reconstruir desde fundamentos”, “puedo redefinir prioridades”, “puedo entrenar estabilidad interna sin depender del contexto”.

El evento puede ser el mismo; lo que cambia es el marco desde el que lo procesas. Y ahí es donde esta conexión entre Maslow y Hawkins empieza a ser realmente útil.

En cualquier caso, durante ese proceso de caída, me di cuenta de algo incómodo: lo frágil que puede ser nuestra “verdad”. Por mucho que intentes “ser tú mismo”, hacerlo de forma consistente es más difícil de lo que parece, porque vivimos dentro de una estructura social. A veces, cuando estás en cierto nivel, sientes que tienes que encajar, regularte, fingir un poco, o moverte dentro de una “media aceptable” para no provocar una caída brusca. No necesariamente por debilidad moral, sino por supervivencia: cuando el entorno falla, el sistema vuelve a lo básico.

Y aquí aparece un matiz importante: la forma del movimiento importa tanto como la dirección. Si los cambios son progresivos, el impacto es menor. Si la caída —o la subida— es repentina, el golpe psicológico es mucho más fuerte.

Porque cualquier movimiento en ambas direcciones toca el ego:

  • Hacia abajo, puede sentirse como hundimiento, pérdida de identidad, vergüenza o miedo.
  • Hacia arriba, puede inflar el personaje: soberbia, rigidez, necesidad de tener razón, dependencia del reconocimiento.

En ambos casos, cuando el cambio es abrupto, rara vez se integra de manera sana. Y para mí fue interesante llegar a esta conclusión: no se trata solo de “subir niveles”, sino de cómo los transitas… y de cuánto de tu identidad está atada a ese nivel.